El contacto físico por el masaje es vital para el bienestar personal.
El masaje nos proporciona el medio de hacer frente a una continua jornada de trabajo y de presiones cotidianas.
Para la gran mayoría de nosotros, la rigidez y el dolor son una forma de vida a la que nos hemos habituado, y que con frecuencia no nos damos cuenta de que nuestros músculos están tensos hasta el momento en recibimos un masaje.
El masaje íntegro de espalda consiste en un número pequeño de fricciones distintas, repetidas de diferente manera, según las necesidades de las zonas donde se aplican.
Estas se dividen en cuatro grupos:
De deslizamiento, de Profundidad mediana, de Fricción profunda y de Percusión.
A la edad adulta hay muchas molestias que pueden aliviarse gracias al masaje, sobre todo el dolor de cuello y espalda ocasionado después de un día agotador por las tensiones sufridas ya sea en la oficina o cansancio muscular originado por trabajo físico o ejercicio excesivo.
También pueden aliviarse las molestias por sedentarismo e invalidez en las personas que hacen poco ejercicio o están inválidas.
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